Ciencia accesible: encuentro sobre ondas electromagnéticas, salud, divulgación y asesoría pública
07/07/2026

El Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha organizado y acogido una jornada divulgativa sobre el proyecto 'Interacción de ondas y sociedad: ciencia accesible para Administraciones Públicas'. Esta propuesta está coordinada desde el Centro Nacional de Sanidad Ambiental (CNSA) del ISCIII y cuenta con una ayuda concedida por la convocatoria I+P para el fomento de la cultura de la innovación pública de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT).
El proyecto, que se lleva a cabo en colaboración con el Ministerio de Sanidad, está liderado por la investigadora Arancha Sanchis, responsable de la Unidad de Radiación no ionizante del CNSA-ISCIII, y cuenta con la participación de Rebeca Ramis, del Centro Nacional de Epidemiología (CNE-ISCIII).
Su objetivo es, a partir del asesoramiento científico al Ministerio de Sanidad, generar y difundir información clara y comprensible sobre el posible impacto en la salud de la exposición a los campos electromagnéticos (CEM), recogiendo la evidencia y el conocimiento científico disponible, y generando herramientas divulgativas para la sociedad que ayuden a favorecer la confianza en las instituciones públicas.
Los campos eléctricos, magnéticos y electromagnéticos (CEM), presentes de modo natural y artificial en nuestro entorno, interactúan con la materia viva y puede generar efectos biológicos que, según diversos factores como el grado de exposición, puede afectar a la salud de las personas. Dependiendo de su mayor o menor frecuencia -la unidad de medida utilizada para ello son los herzios-, podemos citar campos electromagnéticos en nuestro entorno diario ligados a redes de transporte, distribución de la energía eléctrica, electrodomésticos, sistemas de radiodifusión, ondas de radio y microondas, telefonía móvil, comunicaciones inalámbricas (WiFi, bluetooth..), mandos de control remoto por infrarrojos...
El proyecto busca mejorar la comprensión de los CEM, sus aplicaciones tecnológicas, el funcionamiento de los dispositivos de telecomunicación y los límites de protección establecidos. Para ello cuenta con profesionales de diversas disciplinas, ligados a los grupos de trabajo sobre Radiaciones no ionizantes y Aspectos sociales pertenecientes a la Plataforma Nacional de I+D en Protección Radiológica (PEPRI), y procedentes de diferentes universidades y organismos de investigación nacionales (UAH, UCLM, UCM, UEX, UPCT, UPNA, USC, CIMNE, CISOT-CIEMAT e ISGlobal).
Ciencia contra la desinformación
La investigadora del ISCIII Arancha Sanchis explica que esta investigación se alinea con las actividades del Plan Estratégico de Salud y Medioambiente (PESMA) sobre los campos electromagnéticos, y que permitirá "un mayor entendimiento y coordinación entre la comunidad científica y la Administración, facilitando la toma de decisiones fundamentada en la evidencia y el conocimiento científico, y ayudando a una adopción informada de las tecnologías basadas en CEM por parte de la sociedad, gracias al fomento de la cultura científica".
El acto ha sido inaugurado por Santiago González, subdirector general de Sanidad Ambiental y Salud Laboral en el Ministerio de Sanidad, y por Ana Cañas, directora del Centro Nacional de Sanidad Ambiental del ISCIII. Román Escudero, subdirector de Comunicación y de la Unidad de Cultura Científica de la Universidad de Castilla-La Mancha, ha conducido y moderado el encuentro. El cierre ha corrido por cuenta de Fernando Sierra, presidente de la Sociedad Española de Protección Radiológica (SEPR), una de las entidades promotoras de la PEPRI.
La jornada ha contado con dos sesiones participativas. La primera sesión, 'Armando las piezas', ha puesto el acento sobre los fundamentos, las características, el origen y las aplicaciones de estos agentes físicos, además de hacer un rápido repaso al establecimiento de los límites de protección sanitaria y al conocimiento actualizado sobre su impacto en la salud. Esta sesión ha contado con las ponencias 'La magia de los campos eléctricos, magnéticos y electromagnéticos', 'El cuerpo humano: electromagnetismo vivo' y 'La protección sanitaria frente a los CEM'.
La segunda sesión, 'Encajando las piezas', se ha enfocado sobre las herramientas de la comunidad científica para afrontar el reto de la información a la sociedad, en un escenario en el que conviven una generación científico-técnica sin precedentes y el riesgo de desinformación en los medios de comunicación y otros canales como las redes sociales.
A través de la charla 'La paradoja de la información: revisión de las pruebas que aporta la ciencia' se han expuesto los criterios internacionalmente aceptados en las revisiones de la literatura científica más reciente, y el papel de la comunidad científica para comunicar con rigor e informar a las Administraciones Públicas y a la sociedad.
Seguidamente, en 'El control y la vigilancia de los niveles ambientales de CEM', se han presentado las medidas de control reglamentario de la infraestructura de telefonía móvil, y las medidas de vigilancia abordadas para evaluar la exposición ambiental y personal. Se ha incidido tanto en la exposición a radiofrecuencias generadas por las nuevas tecnologías inalámbricas, como el 5G y los campos magnéticos de bajas frecuencias procedentes de la infraestructura de transporte y distribución de la energía eléctrica.
En la última charla de la segunda sesión, 'La comunicación de la exposición a CEM y el papel de la percepción pública', se han analizado diversas cuestiones de percepción social que han de considerarse para facilitar el papel comunicador de la comunidad científica, comprendiendo mejor el origen de las inquietudes sociales en relación con los CEM.
Exposición controlada y por debajo de los límites de riesgo
Con un mensaje tranquilizador como denominador común en todas las intervenciones, se ha recordado que la exposición a los campos y ondas electromagnéticas, que son radiaciones no ionizantes, está controlada por unos límites máximos permitidos que se mantienen por debajo de los niveles considerados de riesgo. Además, estos límites se establecen aplicando el principio de precaución, contribuyendo a una reducción adicional de los riesgos.
En este sentido, también se han recordado ciertas lagunas de investigación que siguen abiertas, y otras que se han identificado durante los últimos procesos de revisión de la literatura científica. Entre las primeras se pueden citar el desconocimiento de los mecanismos biológicos que pudieran explicar ciertas asociaciones – como entre la leucemia infantil o la enfermedad de Alzheimer y los campos magnéticos de bajas frecuencias-. Entre las segundas, destacan aspectos de dosimetría para una determinación más precisa de los umbrales de los efectos térmicos que determinan la protección frente a las radiofrecuencias, abordados mediante gemelos digitales de gran precisión.
En definitiva, se ha concluido que la existencia de áreas en las que se precisan más datos, el mantenimiento de la vigilancia de la exposición y la evaluación continua de la literatura científica, junto con el fortalecimiento de la comunicación con la sociedad, siguen impulsando la investigación sobre los posibles efectos de los campos electromagnéticos en la salud.




